Música Moderna

Los procesos históricos, la cultura y creencias espirituales se ven plasmados en las creaciones artísticas de la humanidad y representan la cosmovisión del mundo en determinados periodos; en este caso hablaré sobre la música. Toda la concepción clásica de la música quedó aplastada y derogada en el siglo XX por una serie de teorías innovadoras (dodecafonismo, futurismo) que vinieron como vanguardias a implantarse en la sociedad y exterminar el dominio de la armonía clásica. Algunos músicos, por ejemplo: Mozart, Beethoven, Chopin, Brahms, por mencionar unos pocos, promulgan que la armonía es un componente básico de la música y sin la cual no se la concibe, afirmación que se puede corroborar en sus composiciones mismas; sin embargo, no se dan cuenta de que es tan solo una creación del hombre a la que nos hemos acostumbrado durante siglos, que no es execrable su uso y que nunca ha existido en verdad, tal como lo explicaré a continuación.

Desde la antigüedad el hombre ha buscado una base estable mediante la cual componer sus obras musicales, como ejemplo de ello tenemos a los antiguos Griegos, Romanos y Bizantinos. El inicio de la armonía se la puede adjudicar a Pitágoras, quien descubrió que las principales consonancias (octavas, cuartas y quintas) correspondían a las divisiones exactas de la cuerda tendida de un arco; es el creador, también, de la escala que lleva su nombre y que consiste en una sucesión de quintas justas naturales (Dufourcq 13). Desde la antigüedad se intentó plantar una base “segura” mediante la cual componer música. Los Griegos no sólo crearon música, sino modos para componerla (Dórico, Frigio, Lidio, Mixolidio). Jacinto Freire, profesor del Conservatorio Nacional del Ecuador, dice que el modo Dorio expresaba seriedad; opuesto al modo Frigio que expresaba romanticismo, feminidad, suavidad y delicadeza. Estos modos son aún utilizados por los músicos contemporáneos con diferentes fines.

La creatividad popular expresa una imagen del mundo en la que el concepto de tiempo y renovación formal discurren de un modo lento transmitiendo sentimientos vinculados a universales como el amor, la muerte o la añoranza (Grigno 19). El dodecafonismo responderá a este cambio social y cultural en el siglo XX, ¿qué es la atonalidad sino la representación de la visión del siglo XX? Durante todo este siglo el ser humano atravesó una serie de cambios que se ven reflejados en el arte; los “ismos” y las vanguardias, que en realidad representan la ruptura y oposición con lo clásico y romántico, son la viva muestra del dicho cambio. Precisamente por esta nueva visión de representar el arte y la música acredito que la armonía ha sido desplazada por la atonalidad y las nuevas tendencias musicales, refiriéndome al ámbito académico-musical.

La música tradicional, entendiendo por ésta aquella no encauzada a través de los canales del mercado, se halla indisolublemente ligada a un contexto específico y a una función social que es inherente a su misma constitución e identidad: la música viene definida por su valor de uso colectivo o social (Ainhoa Kaiero Claver 2007). El arte; como dice Julio Pazos, profesor de Apreciación del Arte de la Pontificia Universidad Católica; representa la visión popular del mundo. Por lo que se puede deducir que la armonía ha sido una herramienta momentánea que ha acompañado y ayudado al hombre desde el inicio de sus días. Sin embargo, en la actualidad, ya no es una ley inamovible; sino, solamente, una forma de representarla. Como ejemplo de lo antes expuesto tenemos a los futuristas, quienes usaban al ruido como base de su composición. Intonarumori (productores de ruido) es el nombre que le dio Luigi Russolo a un conjunto de instrumentos que el mismo creó para producir sonidos mecánicos (Károlyi 239).

La armonía siempre ha sido concebida como el principio ordenador del mundo (Muñoz 26), y si seguimos la ruta de la historia vemos que todo el Arte se ha basado en ella; aunque en la actualidad existan ideas y movimientos artísticos que se oponen a la armonía y la refutan. El oído humano, quizá por costumbre, ha desaprobado las disonancias. En la edad Media, por ejemplo; el intervalo de 5ª, que se produce entre el Si y el Fa natural en la tonalidad de Do mayor, fue prohibido por la Iglesia Católica, y hasta considerado diabólico por su singular sonido. Poco más tarde, San Gregorio Magno renombró a las escalas griegas y las introdujo a nuestra cultura. A esto debemos que nuestro oído sea tan occidentalizado; si prestamos atención a la música popular vigente (siglo XXI) de nuestra cultura nos daremos cuenta que casi todas las composiciones usan armonía y una armonía minimalista.

Blanca Muñoz, profesora de la Universidad Carlos III de Madrid, dice que la ruptura de la burguesía en ascenso con el Antiguo Régimen significa la introducción del concepto de armonía como principio ordenador del mundo. Entonces, ¿la atonalidad surge opuesta al orden?, ¿la atonalidad es en verdad desorden? la respuesta es no. Cómo pueden afirmar que la armonía es orden si nuestra concepción del cosmos (orden) no es la única. Si analizamos la música de la antigua India, vemos que utilizaban 22 microtonos (paradigma totalmente diferente de concebir la música en la antigüedad), el dato anterior nos indica que existen diferentes maneras de ver el arte y el mundo; y, en realidad, lo que pasa es que estamos tan occidentalizados (atados) mentalmente que no concebimos o no logramos entender más de lo que conocemos.

La formación de escalas y del entramado armónico es el producto de la invención artística y en ningún caso de estructuras naturales o de la conducta natural de nuestro oído, tal y como se ha afirmado generalmente hasta hoy (von Helmholtz, 1843). La conformación de estamentos diatónicos simplemente ha hecho que nuestro oído se acostumbre a reconocer intervalos específicos, dejando a un lado los microtonos. Si escuchamos la música microtonal, es difícil que con nuestro oído captemos toda su magnificencia, porque como dijo Charles Ives humorísticamente: los microtonos son las notas entre las teclas del piano (fácilmente captables por nuestro oído).

A pesar de que durante la historia de la música siempre ha existido un elemento regidor que marque la tonalidad, en el siglo XX se lo elimina para dar paso a la atonalidad. Sin embargo, la concepción clásica sigue vigente en toda la música que escuchamos, puesto que nuestro oído no admite diferentes sonidos o ruidos que no sean “hermosos”. Pero cómo puede ser que el simple gusto de la estética clásica establezca que la armonía es un componente básico de la música, y la disonancia sea desplazada hacia un segundo plano discriminado. ¿Cómo podemos decir que los sonidos tienen tonalidad, si en el mundo todo es caos incluyendo los sonidos emitidos por la naturaleza? Es imposible pensar y tratar de dar lógica a lo que no la tiene; o quizá la tiene, pero es diferente a la lógica clásica, a la que tan acostumbramos estamos.

Para conocer otros blogs y páginas del tema:

http://arginati.blogspot.com/2008/08/musica-expresionista.html

http://blogclasico.blogspot.com/2007/08/schnberg-sistema-dodecafnico-la.html

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s