LOS QUE VENDRÁN, antología de nuevos cuentistas ecuatorianos

Los que vendrán

Que no existen genios inéditos, me dijo un día uno de mis maestros de taller literario. Esa era su manera de impulsarme a publicar; pero yo seguí, testarudo, por algunos años más y por razones propias, escribiendo sin publicar nada. Entonces, me pregunto, ¿y los noveles? Que no por noveleros deben dejar de presentar sus textos; por estos lares no llegan a los lectores porque para reunir cuentistas y antologarlos como en esta muestra, se acostumbra que los elegidos ya estén muertos; o, lo que es lo mismo, agobiados bajo el inmenso peso de los laureles.

El Ecuador escribe y mucho. Y su escritura joven es vasta. No me refiero a los adolescentes escritores, que estoy más que seguro debe haber por bandadas, si no a aquellos que sin mayor experiencia, escriben, sí, pero publican poco o nada. ¿Tendrán la oportunidad un día? Al hablar de escritores jóvenes o noveles, no nos referimos a sus edades, sino más bien, a su novedad en el ejercicio de la ficción literaria. Sabido es que estamos en una tierra que poco se atreve y no apuesta sobre lo nuevo, y, mientras siga siendo así ni la literatura ni ninguna otra expresión del arte podrá despegar para ser mostrada. Aquí hemos tenido Fe.

Sí, hablo de Fe con mayúsculas y casi que la pongo con tilde, porque es como la del astrofísico que sabe que el fotón es la partícula con la que viaja la luz aunque no podrá verla nunca. Nosotros, Los que vendrán, sí sabemos quiénes están tras estos veintitrés cuentos. Cuatro mujeres y doce varones, casi todos noveles en edición y jóvenes en producción creativa. ¿Buscamos esta coincidencia? Así es y se presentaron algunas más, por eso los hemos agrupado en tres cuerpos y un apéndice.

Tenemos cuentos que nos hablan de Lo Urbano, Lo Fantástico y Onírico, Interiorizaciones y Extravagancias, más uno solo, tan solo y seco que le creamos el apéndice De las Soledades… Todos sin diferencia de género o temática, parecen alinearse en un tono narrador similar, fíjese que no digo parecido o igual, veo que los autores crecen en un mismo espacio aunque no se toquen ni conozcan y las voces que crean para contarnos sus historias son hijas del mismo tiempo; lo mismo ocurre en la selección de las anécdotas, que serán contadas con distancia desde una tercera persona, desde un testigo que no juzga pero da su testimonio. Pocos optan por la primera persona y protagonista, como en el caso de Aguajes y sequías y Replay, contados desde voces femeninas o Lobo y Autos asesinos del mismo autor que quiere darle un tono más verosímil a la narración desde lo individual y auto vivencial.

Así, Los que vendrán es una antología que nos lleva por anécdotas y temáticas contemporáneas, hasta en la manera de contar leyendas fantásticas, lo hacen sus autores como se cuenta ahora, a lo Underworld: manejan imágenes cinematográficas y las metáforas visuales como si la palabra y las voces fueran cámaras en un set ambientado para deleite del espectador, para acortar las distancias entre lector y protagonista, para engancharnos rápido y ponernos del lado de la historia y sus personajes; como en Plastilina o Circunferencia o Luna de mercurio, cuentos en los que sus protagonistas nos encantan por su locura o estado alterado de conciencia. Como en La foto, Ni cuando mami murió o El rostro completo, en los que nos enternece la máscara de la muerte o del recuerdo muerto, que es lo mismo. La técnica al servicio de la emoción. Los que vendrán también maneja un buen grado de sensualidades, y no sólo a nivel de anécdota, sino de sus atmósferas, como veremos en Bailoterapia, Zape gato negro, El técnico u Open de window tu fly la mosca; ambientes, de espacios y tiempos donde todo es sensación y sentido, triple sss, políticamente correctos. Y ni decir de las venganzas donde el estilo vuelve creíble la realidad maravillosa, ya nada sorprende por lo sorprendente sino por cómo se nos está contando, no me crean hasta leer San Patricio, Taxo y adobe, Estrategias, Tóxico. Y ya que he recomendado Los que vendrán por su forma: en la mayoría de los casos con textos cortos que no superan las tres páginas, ágiles, no por cortos sino por vertiginosos: Te extrañamos, ee, Campaña para incentivar la lectura y La pala no tenía que caer, explosivos por sus resoluciones y definitivamente nuestros, no por ecuatorianos, sino por humanos: De perros y gatos; debo también señalar el fondo que todos ellos llevan en su subtexto, pero que nos revela una enorme masa bajo la punta del iceberg.

Por: Juan Carlos Cucalón del Campo

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Los escritores antologados son: Roberto Almendáriz, Milton Benítez, Fernando Cáseres, Miguel Antonio Chávez, Kerwin Díaz, César Eduardo Galarza, Sebastián Galarza, Mariela Morales, Santiago Peña Bossano, Silvia Pérez, Roberto Proaño, Fausto Quiroz, Roberto Ramírez Paredes, María Antonieta Santillán, Silvia Stornaiolo y Steven Wells.

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